Cascada de Marmore

Un paisaje impresionante, que siempre deja una huella indeleble en los ojos de quienes se acercan a admirar tal majestuosidad. Es una maravilla única, ya que es a la vez un emblema de la naturaleza omnipresente y de la grandeza del ingenio humano. Fueron los romanos, en el año 271 a.C., quienes crearon la cascada de Marmore, que no es más que la última pieza y el resultado final de una imponente y compleja obra de ingeniería hidráulica destinada a recuperar la llanura de Rieti, obligando a las aguas del río Velino a dirigirse hacia el subyacente río Nera. Por otra parte, a partir de finales del siglo XIX, el hombre y la naturaleza volvieron a interactuar, ya que se comprendió que la fuerza de estas aguas sería el motor de la electricidad necesaria para el desarrollo industrial de la cercana Terni. Innumerables documentos atestiguan la fascinación que ejercía tal espectáculo en la mente de los artistas: grabados, pinturas, poemas, diarios de viaje. Más de un visitante ilustre a lo largo de los siglos se ha detenido en la cascada y ha quedado cautivado por tal magnificencia. De esa visión, que hoy, como en el pasado, agita el corazón y captura el alma de quienes se pierden en el rugido del agua y se pasean por la exuberante vegetación que rodea la cascada.

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